sábado, 27 de julio de 2013

Yo, como buena fan que soy del trabajo de los hermanos Marx, cuando vi que existía un libro escrito por el mismísimo Groucho, no pude evitar echar una hojeada. Tal fue la impresión que me causó que en pocas horas me ventilé un librito donde no sólo hablaba de sus aventuras (bueno, más bien son desventuras) amorosas y de otra índole, sino de anécdotas de lo más variopinto. 

Portada de Memorias de un amante sarnoso.
Bendito sea Groucho Marx.

Nunca he sabido si Groucho tuvo una vida plagada de mala suerte. Lo que sí tengo claro es que todo se lo tomaba con mucho humor y eso es un detalle que muy pocos llevan a la práctica. 

Memorias de un amante sarnoso es un libro perfecto para leer esos días en los que uno ha tenido un mal día, pues levanta la moral y es imposible no reírse con alguna de las muchísimas historias que el gran Groucho nos relata. En mi caso, lo leía cuando iba muy dormida al curro o cuando había tenido un día muy duro. Me animaba con cada palabra y, en más de una ocasión, he estallado de la risa en pleno metro. 

Definitivamente, si te gusta el humor absurdo, este es tu libro. 

¿De qué va el libro? 
Es muy difícil describir el argumento de Memorias de un amante sarnoso, ya que es una colección de historias que, según Groucho, le han pasado. No solo en el “complicado” caso del amor, como bien puede dar a entender el título, sino de otras muchas temáticas, como cenas y comidas entre amigos, anécdotas que han vivido sus hermanos y él mientras hacían giras en teatros… Todas ellas rozando lo absurdo, por supuesto. 

Para muestra, he aquí un fragmento. 

En esta pequeña historia, Groucho cuenta cómo tuvo un conejillo de India que estaba embarazada. Dio a luz muchas crías y el por aquel entonces el pequeño Groucho no sabía qué hacer con ellas. 

¿Hay alguien que sepa lo que es permanecer perplejo toda una tarde ante noventa y seis conejillos de India?
            – Véndelos – sugirió mi hermano Harpo.
            – Si es esto cuanto tienes que decir – repliqué – no es preciso que te molestes en volver a hablar.
A partir de entonces, Harpo ha permanecido silencioso, cosa que me ha complacido como nadie puede figurarse. 
Nota para quien no sepa absolutamente nada de los hermanos Marx, (que ya te vale si no los has visto nunca, por cierto): Harpo es el único de los hermanos que no habla en sus películas. 

En otro capítulo, relató que uno de sus amigos propuso que fuera vicepresidente de EE.UU. y comentó la solución para que una nación prosperara. Según Groucho
la nación precisa de un buen bocadillo de jamón. Me refiero al sencillo y anticuado (hoy en desuso) bocadillo compuesto exclusivamente por jamón y pan. 

Y así podría estar durante toda la entrada, plasmando citas sublimes de este gran humorista. 

¿Y ese autor quién es? 
Mira, si no sabes quién es Groucho Marx te mereces la muerte más lenta y dolorosa que existe. Es el humorista. Gracias a sus hermanos y él existe el humor. Sigo defendiendo la teoría que antes de ellos el humor no existía y que, a falta de una herramienta que les permitiera salir de sus vidas monótonas, crearon la comedia en formato de películas en blanco y negro. 

Y si no has visto ninguna película de ellos, entonces sí que mereces la muerte. Anda, deja de leer esta entrada y ponte a ver Sopa de Ganso, su gran obra por excelencia, aunque Una noche en la ópera es la hostia en verso. 

Pero este libro es como una biografía, ¿no? 
Sí y no. Efectivamente, se podría considerar una autobiografía de Groucho Marx. Sin embargo, no creo que se trate de una biografía en sí, puesto que no sigue un orden cronológico si analizamos todas sus historias. Es como una recopilación de esas batallitas que te cuentan los abuelos y que no siguen una pauta en concreto. Simplemente son pequeñas historias que, según él, ha vivido, pero son tan absurdas que hay veces que dudas si es posible que esas situaciones hayan podido ser ciertas (algunas sí, teniendo en cuenta de que Groucho nunca ha tenido muy buena suerte, y hablaba demasiado, tanto que muchas veces se metía en líos por su palabrería). 

¿Por qué debería leerlo? 
Pues porque no sólo es un libro que habla de Groucho Marx. Es que es un libro escrito por Groucho Marx. No hace falta decir nada más. Es como si estuvieras dentro de otra de sus películas, solo que en vez de ser largometrajes serían como cortos. 

¿Me lo recomiendas? 
Solo si tienes sentido del humor. Además, hay que pensar que este libro se escribió hace tiempo. Hay anécdotas de principios del siglo XX, por lo que puede haber algún que otro comentario que se puede considerar machista, pero era lo normal de esa época y no son ofensivos si se tiene eso en mente. Quiero decir, no son para nada burros, propios de esos hombres que no saben ni hacer un huevo frito y se sienten orgullosos de ello. 

Y aunque no tengas sentido del humor. Es Groucho Marx. Por favor. ¿Cómo no puedo recomendar una obra escrita por su puño y letra (bueno, lo hizo con su máquina de escribir, pero ¿qué más da?)? Es más, seguro que me lo volveré a leer. Es un librito muy corto y se lee en una tarde o menos.

viernes, 26 de julio de 2013

Al estar esta semana en vacaciones me ha dado por probar cosas nuevas. No sólo juegos, sino herramientas, restaurantes y cosas así. E incluso he cumplido otro objetivo y puedo considerarme un poco más madrileña: fui al museo de cera. 

Juegos
Dado que he sido muy inteligente y he regalado a mi pareja dos juegazos para PS3 (Injustice Gods Among Us y Naruto Ultimate Ninja Storm 3), no he podido tocar ninguno de los juegos que tengo pendientes, así que me ha tocado apañármelas para jugar en pc. 
  • Torchlight 2: El juego con el que más me he viciado en esta semana. Se trata de un videojuego de rol muy, muy similar a Diablo 3. Más tarde descubrí que los creadores de Torchlight 2 eran los mismos que los que estaban detrás del proyecto de Blizzard, y es algo que se nota mucho. No sólo en el diseño de los monstruos, escenarios y personajes, sino la interfaz, el modo de juego y las magias son muy similares entre sí. Tengo mucha devoción por los juegos de este tipo. Tanto que en tres días me pasé el juego por completo. Actualmente sigo jugando, claro, en nivel +NG, que es como un nivel un poco superior. Y, como siempre, he utilizado a la hunter, aunque en este caso se llame Outlander.
  • Elsword: Bueno, no lo conseguí probar, ya que el Launcher o menú principal sólo funcionaba con Internet Explorer (*brrrr*) y, como os podéis imaginar, no paraba de saltar errores de conectividad. Después de comprobar mil veces que, efectivamente, Internet Explorer estaba correctamente configurado me di por vencida. 
  • Ragnarok online 2: Fui fan condicional del 1. Jugué en decenas de servidores de todo tipo. Llevaba tiempo queriendo probarlo, aunque me dijeron que era el horror absoluto. Con la primera edición me tiraba horas y horas jugando sin parar con mi sniper. Con el dos no llegué ni a los 10 minutos. Es caótico y, aunque pude cambiar los controles para que pudiera jugar (soy zurda), no me apañaba por completo. Mi archer (que, por cierto, ¿qué ha sido de los novicie? ¿Qué es eso de empezar directamente con la clase y con las armas y todo? ¿Y las misiones especiales?) parecía que estaba poseída por el demonio, atacando de la manera más cutre y horrorosa que podía existir. Tal y como lo instalé lo desinstalé pero sin dudarlo. 
  • Dungeons & dragons online: Bueno, sólo jugué unos 15 minutos. La verdad es que tiene buena pinta, aunque los gráficos son un poco raros. Me hice una elfa arquera (oh, ¡qué raro!) y parece ser que he naufragado. Me he quedado en un campamento con un halfing (vamos, un mediano). Había solo cuatro clases para elegir: elfo, humano, enano y el halfing. Ninguno me gustaba demasiado, así que escogí el menos feo de todos.  
  • Fire Emblem Awakening: Gracias a una queridísima amiga conseguí este juego de 3DS por mi cara bonita. No he jugado mucho porque me parece raro de cojones. Es más de estrategia y aún no me apaño con los mapas y los movimientos de ataque. Además, que soy una maga. No quiero ser maga. Adivinad qué quiero ser. Pues sí, arquera. Me gustan los arqueros. Si participara en partidas de rol sería arquera. Esta chica me comentó que las clases se cambiaban más adelante, pero es que con las magias no me apaño. 
Y, bueno, también estuve el viernes pasado con mi Catherine que, aunque me lo he pasado, estoy con otra partida nueva para ver los otros finales disponibles y en una dificultad mayor. Y también estuve un tiempo jugando al Age of Empires (wololoooo). 
También he conseguido probar los duelos de Injustice y Naruto y son la hostia no, lo siguiente. Lástima que no tenga tanta práctica como Carlos, pero bueno…

Programas
Bueno, sólo he probado uno que tenía ganas de echarle el guante: PaintTool SAI. Es una especie de Photoshop para dibujar. Es un programa japonés. Menos mal que lo encontré en español. La verdad es que con tan sólo las herramientas que vienen por defecto se consiguen cosas realmente curiosas. No es que sepa dibujar mucho, pero es posible que le saque partido. Lo malo es que sólo funciona en Windows, así que tendré que estar utilizando la partición que hice con BootCamp… Qué remedio…
Os dejo un dibujito que hice para practicar con los pinceles.
Intento de manzano con SAI

También estoy haciendo otro un poco más elaborado. Ya lo enseñaré.

Y, bueno, también probé el RPG Maker VX Ace. No mucho porque no tengo ninguna idea fija para hacer un juego, pero tiempo al tiempo...

Sitios
Aparte de los lugares que frecuento, durante esta semana he ido a tres sitios que nunca he estado:
  • Hard Rock Café: Para celebrar que Carlos y yo estábamos de vacaciones y que, después de dos años, podíamos estar tranquilos durante todo el verano, me llevó a ese restaurante. La verdad es que se come muy bien. Es un poco caro, pero la comida vale su precio. Recomiendo las patatas asadas como entrante. Deliciosas. También fui a la tienda y me compré una camiseta y una pulsera (más tarde descubrí que los beneficios que se sacaban por la pulsera iban destinados a la investigación del cáncer de mama y de testículos, así que mira, mejor para todos). 
Aún se me hace la boca agua cuando veo las fotos...
  • Museo de cera: Ese mismo día, como no queríamos volver a casa, nos dio por ir al museo de cera, ignorando así las advertencias de esas personas que nos quieren. Y puedo afirmar que ese museo es el horror. En el tren del terror había monstruos, vietnamitas disparando caimanes (o cocodrilos), dinosaurios, tiburones, ratas, muertos y la cantina de Star Wars. Al salir nos esperaba un Darth Vader que nos dijo: “Luke, yo soy tu padre”. Por supuesto, Carlos y yo gritamos: “Noooooooooo”. El resto de la gente nos miró raro. ¿Pero qué clase de infancia ha tenido esta gente? Después, Carlos quiso montarse en un simulador que había. No hizo caso cuando le dije que ese simulador es una creación de Satanás (ya había montado en esos aparatos dos veces y son lo peor que existe). Y descubrió que era una pérdida de tiempo.Los muñecos de cera eran feos no, lo siguiente. 
    "Matadme, por favor"
    Salvo alguna excepción, como el de Woody Allen, que era perfecto. Y la de Groucho. Vamos, que yo no vuelvo a ese museo ni aunque me paguen XD. Eso sí, me siento un poco más madrileña, ya que es algo que todos mis paisanos han hecho menos yo.
    ¡Decidme que Woody Allen no es idéntico!
  • Mad Café: Si no conocéis este sitio, estáis viviendo en pecado. Sirven una de las hamburguesas más ricas que he probado en mi vida. Es un sitio pequeñito y muy cuco. Por fuera pasa desapercibido, pero se come… Es un poco carero, pero merece la pena. Recomiendo los aros de cebolla… roja. Sí, roja. Para chuparse los dedos de los pies. Tienen cerveza de importación y, por lo que dijeron mis suegros, cuñados y el propio Carlos, estaban muy ricas (yo probé una negra que decían que sabía a café y no me gustó demasiado). El brownie estaba exquisito y la tarta de queso también. 
    "Hoy vamos a cenar ligerito, que estoy a dieta"

Series y películas
Sí, he visto alguna serie que tenía pendiente. Películas pocas, pero espero dar un último meneo a mi disco duro este fin de semana. 
  • Da Vinci’s Demons: Una serie de Leonardo da Vinci. No es histórico, aunque tiene su encanto. El puto aprendiz, Nico, es calcado al Nico de verdad. La madre que le parió, ¿cómo cojones lo han hecho? ¿Han ido al pasado y lo han traído al presente para que interprete su propio personaje? La trama promete, lo que pasa es que son capítulos muy largos (de una hora aproximadamente). Y por fin hacen un Da Vinci paranoico y trastornado. Y zurdo. Por fin. 
  • Oz, un mundo de fantasía: Sí, es bonito, tiene mucho color, es del rollo Mago de Oz, pero ya. La trama estaba un poco pillada por los pelos. Se me hizo un poco forzados los homenajes al clásico Mago de Oz, como el tornado, el nacimiento de las brujas malas y los regalos del mago. Esperaba algo mejor, pero bueno… Se hace ver. 
  • Shingeki no Kyojin: Sí, ya está. Estoy casi al día con esto. Me encanta el estilo del dibujo y la animación fluida. La mezcla entre 3D y dibujo manual es bastante bueno, no lo voy a negar. Pero no sé, creo que la historia es un poco lenta, hay cosas que se podían omitir. ¿Qué es eso de tirarse 20 minutos diciendo “Tengo que colocar esta roca ahí” y que lo consiga hacer cuando quedan 5 minutos de capítulo? No hay ataques a los titanes hasta el capítulo 5 ó 6. No sé, si veo que me aburro mucho seguiré viéndola, pero bueno… No me llama demasiado, la verdad. Como manga sí que puede ser interesante, pero como anime no demasiado. 
  • Blood Lad: Leí el manga antes de que se licenciara aquí y antes de que se emitiera la serie. El manga me gustaba bastante. Tenía cierto ritmo y la historia crecía de intensidad con cada capítulo. El anime es más lento. Se nota mucho. Aunque hay algo que tienen en común el manga y el anime y es que las explicaciones de los conceptos y tal están muy forzados. Demasiado forzados. No son muy naturales. Es como si obligaran a un personaje a narrar lo que pasa así sin motivo aparente. Normalmente meten a alguien que no sabe nada del tema y quiere enterarse, pero este no es el caso. 
  • Fantasista Doll: Un puto coñazo. Mezcla Fate/Stay Night con Card Captor Sakura y mete también Yu Gi Oh y saldrá este bodrio del tamaño de una catedral. Los trajes son bonitos para hacer cosplays, pero ya. No puedo decir nada bueno de esto. 
  • Uchouten Kazoku: Una verdadera sorpresa. Pensé que no me iba a gustar pero sí. Es como ver la continuación de Pompoko. No tiene una trama muy compleja: narra la historia de varios seres mitológicos japoneses que conviven en la época actual. El protagonista es un mapache o tanuki que se transforma en todo tipo de personas. Altamente recomendado.
  • Rozen Maiden (2013): Rozen Maiden me encanta y por eso me animé a verla. Pero es más de lo mismo. La única diferencia que hay es que, esta vez, han mezclado mejor la historia y han dado más protagonismo a la séptima muñeca. Por lo demás es más de lo mismo.
  • Fate/kaleid liner Prisma Illya: Otro coñazo como una casa de grande. Fate/Stay Night es una serie chulísima y esto es una patada en el estómago. ¿Y qué es eso de que Rin quiere ser una magical girl? ¿Estamos locos o qué? Eso de convertir a los servants o sirvientes en cartas me parece un insulto, la verdad… 
Pocas series más voy a poder empezar a ver en este fin de semana que me queda libre, pero bueno… He tachado algunas cositas que tenía pendientes. Me doy por satisfecha.

Libros
Bueno, como no me queda demasiado tiempo libre, poco he podido leer. He avanzado un poco con Danza de dragones, el quinto libro de Canción de hielo y fuego y ¡Zas!, el ¿último? libro que han sacado en España de la saga de la Guardia de la Noche de Terry Pratchett


A todo esto hay que decir que por fin he dado por finalizado La corona de Araelle, mi intento de libro. He pasado algunas copias y ya sé de una imprenta que me lo puede preparar para que se parezca a un libro. Así que nada, estoy viendo que voy a poder cumplir uno de mis más ansiados sueños :D 

domingo, 21 de julio de 2013

Bueno, pues he cumplido otro objetivo. A pesar de haber sido advertida del coñazo que era este libro y de lo pesado que era, he conseguido terminarme Festín de cuervos, el cuarto libro de la saga Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin. Sí, sé que antes de hablar de este libro debería reseñar las anteriores obras, pero ando metida en varios proyectos y no tengo tiempo para sacar más partido de este blog tanto como quisiera. 

Portada y contraportada de Festín de cuervos

En fin, a lo que iba. Festín de cuervos es una lectura un tanto pesada, es verdad. La historia avanza a pasos realmente lentos, tanto que parece que el tiempo no pasa en absoluto. En otros libros tienes la sensación de que, entre un capítulo y otro, han transcurrido varios días y se notaba. Sin embargo, en este, que hasta pasan meses entre las distintas apariciones de los personajes, se hace muy pesado. No es que esté mal, no. Es que creo que se da muchas vueltas al mismo asunto, aunque creo que todo transcurre por un motivo y es que, mientras estás metido en esas escenas tan aburridas y lentas, no te esperas los grandes bombazos que tiene este libro, y no son pocos. 

Conforme he ido leyendo las páginas, he desarrollado un sentimiento de amor y odio por George R. R. Martin. En más de una ocasión he querido dejar de leer, me he enfadado, he reído, he gritado “zas en toda la boca” y en otras muchas me he quedado con la mandíbula descolocada. ¿Y por qué? Bueno, digamos que… aparecen ciertos personajes que no te esperas. 

¿De qué va el libro? 
Pues como todos los libros de Canción de hielo y fuego, la historia de Festín de cuervos se divide en varias historias, donde los protagonistas y los entornos son muy dispares. Todos los personajes tienen algo importante que contar, a todos les pasa algo inesperado. En realidad, según las notas del propio autor, Festín de cuervos y Danza de dragones son un mismo libro, aunque decidió separarlos de la siguiente manera: Festín de cuervos relata todo lo que acontece en las zonas situadas al sur del Muro, como Desembarco del Rey, Dorne, Los Gemelos, Los Susurros…; mientras que Danza de Dragones se centrará en el resto de lugares que apenas se menciona en el libro que estoy reseñando ahora: El Muro y, prácticamente, toda la zona situada al otro lado del Mar Angosto

Poco puedo decir del argumento sin hacer spoilers muy gordos, sobre todo para aquellos que no leen los libros, sino que siguen la serie. El invierno se aproxima y se preparan para el que puede ser el invierno más duro de todos los tiempos. No solo por el frío que puede hacer y que las pocas cosechas que no han sido saqueadas se pudren lentamente bajo las hojas de los árboles del otoño, sino porque las guerras son cada vez más violentas y están llegando a todos los confines de Poniente. En este momento de confusión y traiciones ninguno se puede fiar ni de su propia sombra. Nada es lo que parece, pues todos llevan puesta una máscara que oculta la verdad de sus actos, así como sus motivos. 

De verdad que no hay nada que desee más que profundizar en el tema y contar qué hacen cada personaje y qué les ocurre, pero eso sería destripar del todo el libro. 

¿Y ese autor quién es? 
George R. R. Martin es el escritor de Canción de hielo y fuego. Aunque ha escrito otros muchos libros (precuelas de la colección ya mencionada y otros relatos cortos), ganó popularidad con Juego de Tronos, la primera obra de la saga. Muchos ya habían leído sus trabajos, pero se hizo mundialmente famoso cuando en 2011 se emitió por primera vez la serie Juego de Tronos

Pero si pronto va a salir la cuarta temporada. ¿Por qué debería leerlo? 
Bueno, como muy pronto llegará el año que viene, o incluso tardará más. Hay que tener en cuenta de que el guionista principal de Juego de Tronos es el propio George R. R. Martin y aún tiene que terminar los libros pendientes. Hay mucho trabajo que hacer en muy poco tiempo, ya que no somos pocos los que deseamos o ver la continuación de la serie (bien porque nos pique la curiosidad por saber qué pasará o porque ya sabemos qué pasará y queremos ver cómo lo plasman, que es mi caso concreto) y tampoco somos pocos los que suplicaríamos al escritor que se ponga en serio con la saga Canción de hielo y fuego si tuviéramos la oportunidad de encontrarnos cara a cara con él. 

Personalmente, me gusta leer los libros porque no sólo se centran en la historia que se relata casi a la perfección en Juego de Tronos, sino que hacen una vista atrás en el pasado, permitiendo entender por qué cada personaje hace lo que hace y por qué actúa de esa manera, así como los temores que tienen. Este tipo de detalles no se plasman en Juego de Tronos, por lo que, si no se lee esas cuatro o cinco líneas que explican esos motivos no se aprecia en toda su totalidad. De todas maneras una cosa es cierta: me está gustando mucho el rumbo que está tomando Juego de Tronos. Hay escenas y momentos históricos que se confunden y entremezclan en los libros. Sin embargo, en la serie se consigue plasmar mejor lo que Martin quería decir. Además, si bien es cierto que en la serie no se aprecia del todo el pasado de Poniente, también hay que admitir que, cuando Martin describe varias historias que transcurren en distinto tiempo (como, por ejemplo, con una diferencia de meses o incluso años), en el libro puede dar origen a confusión mientras que en la serie se mezcla todo a la perfección. 

En este aspecto, me voy a centrar en Jaime y en la primera mitad del libro. La función de Jaime, al principio del libro hasta casi al final, se limita casi exclusivamente a recordar cosas de su pasado y de lo que ha leído o aprendido en sus clases de historia. Se limita a estar ahí, observando y viajando al pasado. ¿Y por qué? Bueno, creo que es principalmente porque el “experto en historia” no está presente y porque está sufriendo una serie de cambios en su personalidad por algo que ha pasado y que descubre gracias a los rumores y a sus contactos. Se recuerda la profecía, algo que no se mencionaba desde la aparición de la estrella roja en Choque de reyes

Sin embargo, ya que la intención de Martin es tratar los dos libros como si fuera uno solo, creo que lo mejor para el lector de esta entrada será ver la serie, ya que la tratarán mejor, omitirán muchas escenas lentas, cientos de páginas que solo sirven, como diría un amigo, “para limpiarse el culo en un momento de apretón”. Lo más gordo pasa a partir del 70-75% del libro más o menos, donde las escenas retoman una agilidad perfecta mezclada con momentos inesperados y otros un tanto esperados. 

¿Me lo recomiendas? 
Es una pregunta muy complicada. Si te gusta leer y no te importa tener que meterte de lleno en un libro de historia, porque es prácticamente eso, salvo alguno que otro capítulo en el que no pasa absolutamente nada, pues entonces adelante. Si te pica la curiosidad por saber qué repercusiones ha tenido “Las lluvias de Castamere” es tu libro. Ahora bien, que sepas que el libro es pesado no, lo siguiente. Tuve que parar durante unas semanas porque se me estaba haciendo eterno, principalmente porque hay capítulos en los que no pasa nada. Por ejemplo con Brienne. De los 5 capítulos que tiene, 4 no hace absolutamente nada. Solo cabalgar entre pueblos medio abandonados. Samwell también emprende un viaje y sólo en los dos últimos consigue hacer algo interesante. Así que, si decides leerlo, ten paciencia. 

Si la serie sigue a este ritmo, creo que la adaptación de Festín de cuervos va a ser mucho menos pesada y más interesante que el libro porque habrá muchas escenas que omitirán. Además, leí hace poco que mezclará este libro con Danza de dragones, por lo que es muy posible que quede hasta bien y todo. Me gustaría ver cómo se las arreglan para plasmar los momentos gordos del libro. Pero para eso aún queda mucho.

sábado, 22 de junio de 2013

Mi ejemplar de Battle Royale
Mi ejemplar de Battle Royale, de Koushun
Takami
. De fondo, un mantel de
El Gourmet de El Corte Inglés
El mes pasado llegó por fin a España uno de los libros que más ansiaba tener entre mis manos y es Battle Royale, de Koushun Takami. Sí, es un libro de un autor japonés y, aunque fue escrito allá por 1999, no ha llegado a España hasta el mes pasado. Bueno, técnicamente llegó a este país en 2006, pero en inglés.
La verdad es que, al verlo en una mesa de un hipermercado, tan solito y tan intimidado por estar rodeado de tantos bestsellers, no pude evitar dejarlo ahí. Sí, tengo Kindle, pero ¿cómo iba a abandonarlo? Aún sigo prefiriendo los libros de papel, aunque he de admitir que estoy enamorada de mi Kindle. Además, no había encontrado Battle Royale en ebook. Iba a pagar por él tanto en un formato como en el otro, así que ¿qué más daba?
En fin, a lo que iba. Pagué los 12 euros que me costó de muy buena gana y no había salido por la puerta y ya estaba comenzando a leer. Era un libro de 688 páginas y, por lo que pude comprobar, sería una lectura muy rápida. Y así fue. Como solo leo en el metro, tardé unas 18-19h en total en terminarlo, repartidos en 3h al día.
Eso sí, si esperas encontrar alguna similitud entre el libro y la película, he de decirte que sería una pérdida de tiempo, pues lo único que tienen en común es que ambas historias se desarrollan en una isla, que llevan collar, los nombres de los personajes y muy poca cosa más.

¿De qué va el libro?
Battle Royale es un programa de la República del Gran Oriente Asiático en el que participaban todos los institutos. Es algo tan importante que hasta los estudiantes aprenden en qué consistía ese programa desde bien pequeños.
Cada año se realiza un sorteo entre 50 institutos y el elegido es sometido a una especie de simulación bélica. Poco se sabía acerca de los detalles, salvo que siempre sobrevivía uno de los 42 jóvenes que debían jugar. Cuando el juego finalizaba, el ganador tenía algo así como unas becas que le permitirían vivir bien durante el resto de su vida.
En el libro se explica cómo el instituto Shiroiwa que, aparentemente, realizaban un viaje y que fueron gaseados para luego después obligarles a participar en Battle Royale. Para ello, les condujeron a una isla evacuada llamada Okishima. El monitor, Sakamochi, les explicaba con más detalle en qué consistía este juego. Básicamente cada uno recibía un arma y tenía que utilizarla para matar a sus compañeros. Cada 24 horas tenía que morir mínimo un estudiante o activarían unos collares que llevaban, provocando una explosión. Cada 6 horas indicaría zonas de peligro, es decir, lugares en los que ningún estudiante puede estar ahí bajo ningún motivo. Si alguno permanecía ahí, su collar se activaría. En ese mismo aviso también nombraría a los estudiantes fallecidos. Los estudiantes recibían una mochila con un poco de pan, una linterna, un boli, un mapa de la zona, una brújula y un arma aleatoria. Esta última podía ser cualquier cosa: desde un arma de largo alcance, como una pistola o una ballesta a una de corto alcance, como hoces o cuchillos, o incluso algo que no podía servir de mucho, como un bumerang o un tenedor. Hay otros utensilios que se podrían considerar una ventaja más que un arma, como un chaleco antibalas, veneno o un GPS.
La única norma que existía en Battle Royale era que sólo podía quedar uno en pie. Y si no, los collares se activarían y morirían todos.

¿Y ese autor quién es?
Koushun Takami es el genial autor que ha escrito este libro. Se trata de un periodista nacido cerca de Osaka en 1969. Solo ha escrito un libro en toda su carrera: Battle Royale, una obra que ha inspirado a todo tipo de gente, como Stephen King, Quentin Tarantino y Suzanne Collins (su trilogía Los juegos del hambre guarda muchas similitudes con su obra).

Pero si ya he visto la serie/película en la que se basa ese libro. ¿Por qué tengo que leerlo?
Primero, porque, aunque suene muy hipster, siempre he dicho que los libros son mejores que las películas, principalmente porque te enteras mejor de la trama. Todo está más explicado y es más fácil comprender por qué ese personaje hace tal cosa y aquel lo otro. O relatan cómo han podido llegar a esa situación, algo que ayuda bastante. Normalmente se comen estos datos porque no los consideran importantes.
En este caso, Battle Royale tiene manga y película, pero vamos a ir por partes.
El manga consta de dos partes: Battle Royale y Battle Royale II.
La primera parte es bastante fiel al libro. Es más, gustó tanto a Takami que hasta él mismo opinó que el manga era incluso mejor que la novela, pues se mostraba con todo lujo de detalles las situaciones que se desarrollaron en Battle Royale. Lo leí y, aunque el dibujo es bastante grotesco (Shuya parece un playboy, aunque el efecto de las balas en la escena de Shinji es impresionante), no me disgustó del todo. Sí, tiene alguna que otra diferencia con respecto al libro. Por ejemplo, Mitsuko Souma. Aunque en ambos es llamada de puta para arriba, en el libro explican que sólo lo aparenta, pues tuvo una infancia muy difícil y terrible; mientras que en el manga es que directamente lo es.
Las películas, al igual que el manga, también es una minisaga de dos cintas: Battle Royale y Battle Royale II: Requiem (que, por cierto, la vi el otro día y sentí que había perdido el tiempo de la manera más tonta que existe). No podemos comparar el libro con la primera de las películas. Son tramas muy dispares, aunque tienen algunos puntos en común, como los nombres de los protagonistas y alguna que otra situación. Se nota a la legua que la película se hizo para que entrara por los ojos y que gustara a casi todo el mundo sin dar demasiada polémica. Es decir, eliminan los puntos de humor negro de Takami, haciendo que la película sea mucho más seria; no se da tanta importancia a la crítica de la política, como pasa en el libro; Shinji es un personaje más listo en la película que en el libro (con Shuya pasa todo lo contrario: en el filme, el chaval es más tonto que las piedras). El gran cambio que hicieron en la cinta y que me encantó fue que sustituyeran al monitor Sakamochi por su profesor y tutor Kitano. Creo que si Takami hubiera hecho eso también en el libro la historia habría sido un poco más épica.
Con respecto a Battle Royale II y Battle Royale II Requiem… pues no tienen mucho que ver con la novela, así que no entraré en detalles.

¿Me lo recomiendas?
Por supuesto. Aunque puede parecer un libro gore en realidad es una manera de quejarse de la política injusta que toma medidas drásticas y muy perjudiciales para el ciudadano medio, pero llevado a un caso muy extremista.
Hay torturas, fusilamientos y encarcelamientos injustos (e incluso violaciones) para todo aquel que ose revelarse contra las medidas del Gobierno. Proponen la censura y el silencio para convertir al país en un estado totalitario, provocando un miedo tan atroz que pocos son los ciudadanos que se atreven a alzar la voz. Simplemente agachan la cabeza y aceptan las condiciones y miran hacia otro lado si las cosas se ponen aún más feas.
El libro, aunque se escribió en 1999, lo considero muy actual, porque los temas que trata, sobre todo los políticos, los podemos ver en cualquier país y casi en cualquier momento en la historia. Además, hay más vísceras y sangre que en la película. También existe más amor y un sentido del compañerismo muy profundo entre varios protagonistas. Sí que recomendaría que lo leyeras no solo por eso, sino porque no tiene mucho que ver con la película (con la primera, con la segunda, evidentemente no). Con el manga sí, y, además, ayuda a imaginarse esas escenas de tiros que tanto cuesta. Encima, por si eso fuera poco, se ponen rostros a los estudiantes, por lo que hace más fácil seguir la trama.

viernes, 31 de mayo de 2013

Hoy me gustaría compartir con todos vosotros una experiencia que he vivido durante mis dos años de experiencia laboral. Como ya sabéis, la cosa está muy mal. Muchos aceptamos trabajos precarios donde nos esclavizan por cuatro perras, haciendo el trabajo de varias personas y rezando para que tu jefe cumpla por fin esas palabras con las que te alentaba al principio. “Sigue así, que llegarás lejos en esta empresa”, “Me recuerdas a mí cuando tenía tu edad”, “Lo que me sorprende es que estuvieras en el paro tanto tiempo con lo buena trabajadora que eres”. Esas eran unas de las muchas frases que me han dicho mis jefes durante mi vida laboral.
Pues bien, una vez tuve a ese jefe que iba de enrollado, que te preguntaba cómo estaba tu familia, que se preocupaba cuando te veía con cara de sueño y se alegraba cuando te veía trabajar con ilusión. Ese mismo jefe, que no diré nombres ni para qué empresa trabajaba (aunque algunos ya os lo podéis imaginar), era un completo hijo de puta. Sí, así sin más.
Empezamos siendo tres “becarios” como él nos llamaba. A uno le despidió el primer día por preguntar por cómo se pedían las vacaciones. Y, sinceramente, tuvo mucha potra, porque no era consciente de lo que se cocía ahí dentro.
Mi jefe me prometió que escalaría bien alto, que aprendería mucho y que tendría cientos de certificados muy difíciles de conseguir (principalmente porque son caros de cojones), que tenía intenciones de convertirme en supervisora y todo. Vamos, todo era muy bonito, todo era risas y diversión. Mi lugar de trabajo era como los mundos de Yupi. Y yo, que siempre he sido muy desconfiada cuando todo está tranquilo y parece que va todo como la seda, empecé a imaginarme cosas muy feas porque me estaba llegando un tufillo que no me gustaba demasiado.
Y fue entonces cuando me topé con la mierda más grande jamás vista.
Según mi jefe, tendría un contrato de técnico, pero al final me pagaba como si fuera una becaria. Podría haber reclamado, pero ¿qué pasa? Oh, que no me dieron contrato para firmar. Ni me daban nómina. Y me hacía trabajar un chorrazo de horas extra sin ningún incentivo. E incluso los fines de semana. Mi sueldo no era el estipulado y nunca llegó el día en el que me apuntaron a uno de esos certificados tan difíciles de conseguir.
Y resulta que todo eso no llega ahí. Me comentaron que el día anterior a nuestra “contratación” este jefe enrollado había hecho un ERE, despidiendo a toda la plantilla de técnicos. Por lo que les oí ni les había pagado las bajas, ni las vacaciones que no se habían podido pedir ni nada. Cuando estaban enfermos tenían que trabajar como podían desde casa. A una recepcionista la tuvieron que operar la garganta (creo que era amígdalas) porque, al estar pegada a la puerta, la pillaba toda la corriente y cogió tanto frío que se la inflamó la garganta. El jefe no aceptó su baja, de modo que la recepcionista siguió yendo hasta que ya no podía ni hablar. A nosotros nos decía este tipo tan enrollado que estaba de baja, pero en realidad estaban preparando los papeles para despedirla.
Los anteriores técnicos y la recepcionista fueron a juicio varias veces y denunciaron todo esto, pero no sirvió para nada. El jefe ganó todos los casos, pero con esfuerzo. O eso me pareció porque le oí decir que quería abogados mejores y que “su abogado decía que tendría que contratar a alguno de los técnicos, pero que si yo lo hacía les pagaría la mitad y estarían en peores condiciones”.
Por mi parte, cuando me enteré de todo esto, me negué a hacer horas extra, mientras que mi otro compañero sí que las hacía sin rechistar. Al principio decía que era porque tenía asuntos familiares que atender. Luego ya dije directamente que no iba y ni me molestaba en buscar una excusa. A los pocos días, mi jefe me cogió del brazo y me dijo: “Ven, tenemos que hablar”. En su mesa estaban los papeles de despido.¿La excusa? Que no salía rentable. Claro, había dejado de trabajar gratis y eso, efectivamente, es una pérdida.
De todo esto he aprendido varias cosas:
  1. ¿Trabajar gratis por cuenta ajena? No, gracias. ¿Esa empresa se está beneficiando de tu esfuerzo y no se te recompensa por ello? Pues anda y que la peten. No digo que esté mal hacer horas extra (ya en IBM me quedaba muchas tardes y hasta noches haciendo horas extra como favor), pero si ves que ni tan siquiera te recompensan por ello (por ejemplo, dejándote que salgas antes por esas horas extra que has hecho, un incentivo…) no merece la pena. Y si estás de baja o fuera de tu horario laboral y te llaman para trabajar NO COJAS EL TELÉFONO. Estás de baja por algo. Y se acabó.
  2. Nunca te fíes de un jefe que va de enrollado. Nunca. Siempre tiene malas intenciones. Ojo, no hay que confundir el jefe que va de enrollado y el jefe enrollado. Pueden parecer lo mismo pero no lo es. El jefe enrollado es el que te paga las horas extra, que te ayuda si tienes problemas, escucha tus quejas y actúa en consecuencia. El que va de enrollado es el que dice que hace todo eso y, mientras te lo suelta, te mete la apuñalada trapera por la espalda.
  3. Aunque no te guste, siempre, siempre va a haber gente que se aproveche de ti, bien sea un jefe o un compañero que no hace ni el huevo. Haz lo tuyo y luego si ves que la ocasión lo requiere, ayuda a los demás, pero ¿a esa gente? ¡A esa gente no hay que darla ni la hora!
  4. Llévate bien con las señoras de la limpieza. Son las que más conocen a todos. Suelen pasar desapercibidas pero se pispan de todo. Y muchas de ellas hablan demasiado.
  5. Mosquéate si no te dejan firmar tu contrato. Y si ya haces preguntas relacionadas con tu contrato (como cuál va a ser la retención, el número de pagas…) y no tienen ni puta idea de qué les estás contando, mosquéate aún más.
  6. Si algún día consigo ser autónoma (lo dudo porque es caro de cojones XD), tomaré como ejemplo a este señor jefe que va de enrollado. Y haré todo lo contrario. No se puede joder así a tus trabajadores. Al fin y al cabo, son ellos los que están levantando tu empresa.