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lunes, 5 de mayo de 2014

Bueno, como ya sabéis, me hice un tatuaje. Desde bien pequeña tenía en mente que me haría uno, aunque los diseños han ido variando bastante. Al principio quería un duende, después un hada, luego un tribal que diseñé y que aún uso de vez en cuando en mis personajes, el logo de Assassin’s Creed… pero al final me he animado con un diseño exclusivo y personal.

Sin embargo, he de confesar que tenía miedo de hacérmelo. En mi cabeza resonaban las vocecitas de gente de mi pasado que me recordaban una y otra vez que sería para toda la vida, que me dolería un montón, que me arrepentiría sin dudarlo. Por eso no me animé hasta unas semanas antes de mi cumple.

¿Cómo cambié de opinión tan rápidamente? Tuve una idea para un diseño. Quería que fuera muy personal, algo que se viera y que cada vez que lo echara un vistazo me entraran ganas de seguir adelante. Entonces se me ocurrió. Apareció tan de repente que hasta me asombró. Recordé a mi madre y a mi abuela, las dos personas con más coraje que he conocido en la vida. Ambas tenían en común que las gustaba dos accesorios de oro: el de mi madre era un collar y el de mi abuela un anillo que me dejó de herencia. Cuando iba por las casitas de tatuajes con un boceto la mar de horrendo, nadie me dio una idea genial para grabármelo en la piel para siempre. Hasta que acudí a F.M.N. Tattoo, donde Lolita, la chica que me atendió, me dibujó el boceto más genial que he visto. Fue amor a primera vista. Decidí regalármelo por mi cumple.

Y así hice.

Esperé hasta el día del aniversario de la muerte de mi madre para tatuarme una rosa con las dos joyas unidas por una cadena. A color, por supuesto. En ese momento estaba más nerviosa y asustada que nunca, principalmente porque no sabía cuánto me iba a doler, cómo quedaría al final. Todos nosotros, incluida la tatuadora, nos pensábamos que nos tiraríamos horas, porque al ser primeriza, estaría inquieta, aunque no fue así. No me dolió casi nada, por lo que no pedí descansos ni nada. Total, tardamos como una hora y media, a lo mejor un poco más. Y quedó tan jodidamente bonito que salté de alegría fuera de la tienda jajaja.
Mi tatuaje recién salido de fábrica
Las curas han sido lo peor. Sobre todo las primeras. El más mínimo roce con el agua me dolía a más no poder. Pero bueno, luego lo pienso y me digo que todo ha merecido la pena y eso está bien.

Y salí tan satisfecha que ya tengo otras ideas en mente para tatuarme. Pero eso será otra historia :)

viernes, 31 de mayo de 2013

Hoy me gustaría compartir con todos vosotros una experiencia que he vivido durante mis dos años de experiencia laboral. Como ya sabéis, la cosa está muy mal. Muchos aceptamos trabajos precarios donde nos esclavizan por cuatro perras, haciendo el trabajo de varias personas y rezando para que tu jefe cumpla por fin esas palabras con las que te alentaba al principio. “Sigue así, que llegarás lejos en esta empresa”, “Me recuerdas a mí cuando tenía tu edad”, “Lo que me sorprende es que estuvieras en el paro tanto tiempo con lo buena trabajadora que eres”. Esas eran unas de las muchas frases que me han dicho mis jefes durante mi vida laboral.
Pues bien, una vez tuve a ese jefe que iba de enrollado, que te preguntaba cómo estaba tu familia, que se preocupaba cuando te veía con cara de sueño y se alegraba cuando te veía trabajar con ilusión. Ese mismo jefe, que no diré nombres ni para qué empresa trabajaba (aunque algunos ya os lo podéis imaginar), era un completo hijo de puta. Sí, así sin más.
Empezamos siendo tres “becarios” como él nos llamaba. A uno le despidió el primer día por preguntar por cómo se pedían las vacaciones. Y, sinceramente, tuvo mucha potra, porque no era consciente de lo que se cocía ahí dentro.
Mi jefe me prometió que escalaría bien alto, que aprendería mucho y que tendría cientos de certificados muy difíciles de conseguir (principalmente porque son caros de cojones), que tenía intenciones de convertirme en supervisora y todo. Vamos, todo era muy bonito, todo era risas y diversión. Mi lugar de trabajo era como los mundos de Yupi. Y yo, que siempre he sido muy desconfiada cuando todo está tranquilo y parece que va todo como la seda, empecé a imaginarme cosas muy feas porque me estaba llegando un tufillo que no me gustaba demasiado.
Y fue entonces cuando me topé con la mierda más grande jamás vista.
Según mi jefe, tendría un contrato de técnico, pero al final me pagaba como si fuera una becaria. Podría haber reclamado, pero ¿qué pasa? Oh, que no me dieron contrato para firmar. Ni me daban nómina. Y me hacía trabajar un chorrazo de horas extra sin ningún incentivo. E incluso los fines de semana. Mi sueldo no era el estipulado y nunca llegó el día en el que me apuntaron a uno de esos certificados tan difíciles de conseguir.
Y resulta que todo eso no llega ahí. Me comentaron que el día anterior a nuestra “contratación” este jefe enrollado había hecho un ERE, despidiendo a toda la plantilla de técnicos. Por lo que les oí ni les había pagado las bajas, ni las vacaciones que no se habían podido pedir ni nada. Cuando estaban enfermos tenían que trabajar como podían desde casa. A una recepcionista la tuvieron que operar la garganta (creo que era amígdalas) porque, al estar pegada a la puerta, la pillaba toda la corriente y cogió tanto frío que se la inflamó la garganta. El jefe no aceptó su baja, de modo que la recepcionista siguió yendo hasta que ya no podía ni hablar. A nosotros nos decía este tipo tan enrollado que estaba de baja, pero en realidad estaban preparando los papeles para despedirla.
Los anteriores técnicos y la recepcionista fueron a juicio varias veces y denunciaron todo esto, pero no sirvió para nada. El jefe ganó todos los casos, pero con esfuerzo. O eso me pareció porque le oí decir que quería abogados mejores y que “su abogado decía que tendría que contratar a alguno de los técnicos, pero que si yo lo hacía les pagaría la mitad y estarían en peores condiciones”.
Por mi parte, cuando me enteré de todo esto, me negué a hacer horas extra, mientras que mi otro compañero sí que las hacía sin rechistar. Al principio decía que era porque tenía asuntos familiares que atender. Luego ya dije directamente que no iba y ni me molestaba en buscar una excusa. A los pocos días, mi jefe me cogió del brazo y me dijo: “Ven, tenemos que hablar”. En su mesa estaban los papeles de despido.¿La excusa? Que no salía rentable. Claro, había dejado de trabajar gratis y eso, efectivamente, es una pérdida.
De todo esto he aprendido varias cosas:
  1. ¿Trabajar gratis por cuenta ajena? No, gracias. ¿Esa empresa se está beneficiando de tu esfuerzo y no se te recompensa por ello? Pues anda y que la peten. No digo que esté mal hacer horas extra (ya en IBM me quedaba muchas tardes y hasta noches haciendo horas extra como favor), pero si ves que ni tan siquiera te recompensan por ello (por ejemplo, dejándote que salgas antes por esas horas extra que has hecho, un incentivo…) no merece la pena. Y si estás de baja o fuera de tu horario laboral y te llaman para trabajar NO COJAS EL TELÉFONO. Estás de baja por algo. Y se acabó.
  2. Nunca te fíes de un jefe que va de enrollado. Nunca. Siempre tiene malas intenciones. Ojo, no hay que confundir el jefe que va de enrollado y el jefe enrollado. Pueden parecer lo mismo pero no lo es. El jefe enrollado es el que te paga las horas extra, que te ayuda si tienes problemas, escucha tus quejas y actúa en consecuencia. El que va de enrollado es el que dice que hace todo eso y, mientras te lo suelta, te mete la apuñalada trapera por la espalda.
  3. Aunque no te guste, siempre, siempre va a haber gente que se aproveche de ti, bien sea un jefe o un compañero que no hace ni el huevo. Haz lo tuyo y luego si ves que la ocasión lo requiere, ayuda a los demás, pero ¿a esa gente? ¡A esa gente no hay que darla ni la hora!
  4. Llévate bien con las señoras de la limpieza. Son las que más conocen a todos. Suelen pasar desapercibidas pero se pispan de todo. Y muchas de ellas hablan demasiado.
  5. Mosquéate si no te dejan firmar tu contrato. Y si ya haces preguntas relacionadas con tu contrato (como cuál va a ser la retención, el número de pagas…) y no tienen ni puta idea de qué les estás contando, mosquéate aún más.
  6. Si algún día consigo ser autónoma (lo dudo porque es caro de cojones XD), tomaré como ejemplo a este señor jefe que va de enrollado. Y haré todo lo contrario. No se puede joder así a tus trabajadores. Al fin y al cabo, son ellos los que están levantando tu empresa.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Este año ha sido duro, pero no tanto como otros que ya he vivido. He estado desde junio hasta ahora en paro, pero gracias a las ayudas recibidas he conseguido sacar mi alquiler adelante. Admito que me he estado desesperando durante mucho tiempo, pero sé que al final caerá algún trabajo. No soy de las que se hunden y se deprimen con tanta facilidad, y menos aún después de haber vivido situaciones mucho peores que esta. Miro hacia delante y sí, está todo muy oscuro, pero algunos de vosotros, que estáis leyendo esta entrada, me habéis dado velas para arrojar un poco de luz sobre este camino tan dificultoso. 
He recibido ayudas de todo tipo, pero las más importantes para mí han sido esas en las que me habéis dado motivos para tomarme todo este asunto con tranquilidad y serenidad, bien proponiéndome planes en los que me invitabais a tomar algo o a pasar la tarde en cierto sitio; bien animándome a que retome la escritura y el dibujo (actualmente estoy metida de lleno en un proyecto que espero que guste mucho); o pidiéndome que os pasara mi currículum para intentar enchufarme en vuestras empresas. Gracias al apoyo recibido, voy a las entrevistas con una sonrisa en la cara, con ganas de hacerlo todo bien y con la esperanza de que alguno me llamará (bien es cierto que llevo una racha de entrevistas en las que me han dicho que doy muy buena impresión y que están muy interesados en mí). 
Y no sé cómo será este nuevo año, pero algo me dice que va a ser muchísimo mejor que este. Y con gente como vosotros a mi lado, seguro que será así. Espero que, cuando acabe esta tormenta y brille el sol de nuevo pueda agradeceros todo lo que habéis hecho por mí. 
Y ya está la reflexión de fin de año. No es que sea muy extensa, pero tampoco me quería enrollar demasiado. Lo dicho, que gracias por los ánimos y la ayuda que hemos recibido.

lunes, 15 de octubre de 2012

“Chicos, voy a contaros una historia increíble, la historia de cómo conocí a vuestro padre”. Oh really? ¿Yo, madre? Pero si no tengo paciencia con los críos. Y encima salen carísimos. Les pagas todo y luego te salen canis o chonis, y te dicen cosas como “Mamá, ¿me compras este disco de X cantante niño que es una niña?”. Mira, ya tengo bastante en la vida como para tener más disgustos como esos XD.
En fin, a lo que iba, voy a contar cómo conocí a Carlos.
Nos tenemos que remontar hasta hace cinco años, allá por principios de octubre. Estaba frustrada y deprimida por haber sacado un 4,97 en el examen de selectividad y por suspender el teórico (me importaba un poco menos, porque a mí conducir no me gusta, pero sí me sentó un poco mal suspender). Había pensado en hacer un módulo de Formación Profesional porque me negaba a hacer lo que algunos me aconsejaron: tomarme un año sabático para relajarme y meditar. Por una pequeña confusión acabé en clase de ASI en vez de DAI, pero a día de hoy, no me arrepiento en absoluto: aprendí muchas cosas, conocí a bastante gente agradable y, sobre todo y lo más importante: mi vida cambió para mejor. Y era porque en esa clase estaba Carlos.
Era 15 de octubre cuando comencé las clases, unas semanas después de que empezara el curso. Recuerdo que el primer día fue el peor de todos, porque no conocía a nadie, todos ya tenían un ritmo de las clases, no me enteraba de nada y, encima, la tutora me presentó a la clase como en esos animes de instituto: me pusieron frente a la pizarra y dijo mi nombre para que todos lo supieran. ¡Qué vergüenza pasé! Me senté al lado de dos chavales sin saber que uno de ellos iba a ser mi pareja durante cinco años (y espero que sean muchos más) y un gran amigo con el que compartí muchas risas.
No hablé con ninguno de mis compañeros el primer día. Ni el segundo. Fue el tercero. Un jueves. Y todo comenzó cuando mis dos compañeros de pupitre hablaron de un programa que me gustaba mucho.
 – ¿Habláis de Muchachada Nui? – les pregunté.
Y desde entonces, fue un no parar. Descubrimos que los tres teníamos mucho en común y, poco a poco, fui integrándome en el grupo. También fui conociendo más a Carlos, con el que me quedaba en clase en los recreos jugando a Farenheit (qué sustos me llevé, madre XD. Tanto que hasta grité XD) o viendo Samurai Champloo (que fue cuando descubrí que Nakai, uno de los seiyuus o dobladores que más me gustan, participaba en esa serie). supe que su amistad iba a ser incalculable cuando conseguí comentarle todas mis angustias y aún recuerdo lo que me dijo: “Haré lo imposible para que vuelvas a estar bien. Lo prometo”.
Y así ocurrió.
 Durante cinco años nos hemos visto las caras todos los días, de lunes a sábado, y algún que otro domingo también. Bueno, durante cinco años no. Fueron cuatro, porque hace un año y tres meses nos fuimos a vivir juntos, así que ahora nos vemos a todas horas (bueno, salvo cuando curra o cuando curraba yo).
Y así fue cómo conocí a Carlos.

viernes, 10 de agosto de 2012


Escribo este post para comunicar que pongo en venta un montón de libros, mangas, cómics, películas y juegos. Si os interesa algo o tenéis alguna duda, me dejáis un comentario en esta misma entrada con vuestro correo (al gestionarlos no se publicarán, por lo que no habrá peligro de que otros los lean y os spameen) y ya lo hablamos tranquilamente :).
Libros, mangas y cómics:

El clan del oso cavernario, de Jean M. Auel: Edición de bolsillo. Solo lo he leído una sola vez, por lo que está en perfecto estado. 8,85€.
A través del nido de Ghants: Añoranzas y Pesares III, de Tad Williams: Libro en perfecto estado. De Planeta DeAgostini. Forma parte de la colección Literatura fantástica. 5€.
La torre del ángel verde: Añoranzas y Pesares IV, de Tad Williams: Libro en perfecto estado. De Planeta DeAgostini. Forma parte de la colección Literatura fantástica. 5€.
Reinos Olvidados: El Exilio. Saga El elfo Oscuro, segunda parte, de R.A. Salvatore: Libro en perfecto estado. De Planeta DeAgostini. Forma parte de la colección Literatura fantástica. 5€.
Reinos Olvidados: El refugio. Saga El elfo Oscuro, tercera parte, de R.A. Salvatore: Libro en perfecto estado. De Planeta DeAgostini. Forma parte de la colección Literatura fantástica. 5€.
La reina dragón: La leyenda de Guinevere I, de Alice Borchardt: Libro en perfecto estado. De Planeta DeAgostini. Forma parte de la colección Literatura fantástica. 5€.
El guerrero cuervo: La leyenda de Guinevere II, de Alice Borchardt: Libro en perfecto estado. De Planeta DeAgostini. Forma parte de la colección Literatura fantástica. 5€.
El resurgir de la Atlántida, de Thomas Greanias: Solo lo he leído una sola vez, por lo que está en perfecto estado. 4€.
La herejía, de Romain Sardov: Libro sin estrenar, en perfecto estado. Edición de bolsillo. 4,77€.

¡Para ti, que eres joven!, de Manel Fontevila y Albert Monteys: Libro en buen estado. Edición de bolsillo y editado por El Jueves. 4,50€.
Pack Los inéditos El Jueves: Forges story, Federico Ventosa y Genaro la brasa en casa: Los tres libros están en buenas condiciones. Solo los he leído una vez cada uno. 6€ (2€ cada uno).
La luz fantástica, de Terry Pratchett: En perfecto estado. Lo compré por error porque creía que no lo tenía y me topé con dos ejemplares iguales. 5,95€. VENDIDO
Rechicero, de Terry Pratchett: En perfecto estado. Lo compré por error porque creía que no lo tenía y me topé con dos ejemplares iguales. 5,95€.
Excusas para no pensar, de Eduardo Punset: Edición de bolsillo. En perfecto estado. Fue un regalo y ni ha sido estrenado. 5,50€. VENDIDO
The hound of the Baskervilles, de Sir Arthur Conan Doyle: Nivel 4 de Oxford Bookworms Library. No incluye audio CD. El libro está en buen estado. También tengo otros títulos de esta colección, perfectos para ir empezando a leer textos en inglés. Si te interesan, pregunta y te comento :). 3€.
Trilogía templaria II Las trompetas de Jericó, de Juan Eslava Galán: En perfecto estado. Fue un regalo y ni ha sido estrenado. 3€.
Say Hello to Black Jack, 10: En perfecto estado. Fue un regalo y ni ha sido estrenado. 3€.
Say Hello to Black Jack, 2: En perfecto estado. Fue un regalo y ni ha sido estrenado. 3€.
Rurouni Kenshin 10: En perfecto estado. Fue un regalo y ni ha sido estrenado. Hay dos tomos iguales. 5€.

Videojuegos:       


 

Super Mario Galaxy: Videojuego para Wii. Desprecintado y seminuevo. CD en perfecto estado, con manual y código intacto del club nintendo. 26€.


Super Mario Galaxy 2: Videojuego para Wii. En caja especial con DVD tutorial sin estrenar. Desprecintado y seminuevo. CD en perfecto estado, con manual y código intacto del club nintendo. 35€. VENDIDO

Mario Kart Wii: Videojuego para Wii. Desprecintado y seminuevo. CD en perfecto estado, con manual y código intacto del club nintendo. VENDIDO

Películas:

El viaje de Chihiro: Edición especial de dos DVDs en perfecto estado. Desprecintado. Es una edición de Jonu Media de 2003. Idiomas: Castellano, japonés, catalán y euskera. Subtítulos: castellano, catalán y euskera. Con contenido extra. 17€.

Regreso al futuro Parte 3: Película desprecintada y en perfecto estado. Personalmente creo que esta es la mejor película de la saga de Regreso al futuro. 5€.

jueves, 31 de mayo de 2012

Bueno, pues ya lo sabéis todos: me han despedido. Por lo que me ha contado el que gestiona las altas y bajas de usuarios, ha sido porque la empresa “ha tenido que hacer recortes” y que “lo sienten mucho, pero tienen que prescindir de mis servicios”. 
La verdad es que me pilló de sopetón, ya que me encontraba tramitando un alta con mi chocolatito y ya llevaba un rato trabajando. La jefa me llamó para que me acercara un momento. Como siempre, acudí sonriente, pero cuando vi al señor y que me encerraban en una sala me puse realmente pálida. 
Y fue ahí cuando soltó la bomba. 
 Lo primero que pensé fue “¿y qué hago con mi alquiler?”. Las lágrimas empezaron a brotar y noté que la jefa estaba también tocada. Al otro le daba igual todo, pero a la jefa sí la había molestado que me despidieran. Me estuvieron diciendo que estaban muy contentos con mi trabajo, que lo sentían mucho y que llamarían si la empresa salía a flote, cosa que dudo porque han dejado al mando a un negado que no hace bien su trabajo. Por cierto, cuando me despedí de él noté que temblaba. Y más que vas a temblar chavalín, que me he chupado yo sola todo el trabajo y ahora te toca apoquinar con todo. 
Por lo menos me dejaron tiempo para despedirme de mis compañeros. De algunos. De los que me caían bien. Solo pude despedirme en plan bien de tres personas, pero fue suficiente. Conmigo se fueron otras ocho personas, entre ellas una jefa del departamento de comercial y una chica que me caía genial. Espero que consigan un trabajo pronto, sobre todo la que me caía genial, porque la otra también era un poco tonta. 
En fin, ahora que estoy más serena, sé que, pese a que está cayendo este chaparrón, aún puedo seguir independizada, por la indemnización, la prestación del paro y porque creo que, al tener experiencia, no me va a resultar tan difícil encontrar trabajo. 
Y nada, llegué a casa, los gatos me lamieron y han estado todo el rato con cara de preocupación; Carlos me ha animado mucho y me ha hecho un plato que me gusta mucho; y muchos de vosotros me habéis animado y/o dado vuestro apoyo. Así que muchas gracias por todo. 
Ya he echado varios CV y, durante estos días, seguiré dando guerra. No soy de las que agarran una botella y se rinden. Ya os iré contando cómo me va.
Actualización: me acaban de llamar para una oferta. A ver si hay suerte y cae algo rápido XD. 

jueves, 12 de abril de 2012


Hoy hace siete años que pasó “lo que pasó”. Aún me cuesta decir que mi madre falleció. Es porque siempre estaba llena de vida y era una persona maravillosa. Eso lo puede decir cualquiera que pudo estar a su lado.

Con el paso de los años he aprendido a mirar al pasado sin sentir pena por lo que perdí y que jamás podré revivir.

Da igual cuántos años pasen. Siempre la tendré muy presente en mi memoria. Pero no como hacía antaño: con tristeza, nostalgia y con pena; sino como creo que ella siempre quiso que se la recordara: feliz y llena de vida. No hay día en que no la recuerde, y mentiría si dijera que jamás me he imaginado cómo hubiera sido mi vida si ese día no llegara a pasar. Seguramente no sería la misma que está escribiendo esto. Es posible que tuviera mi carnet de conducir, que haya pisado la universidad y que, posiblemente, haya podido estudiar mejor el inglés y no hubiera tenido tantas presiones, y, sobre todo, habría estado a mi lado.

Sin embargo, también pienso en lo que no habría experimentado si estuviera viva: el esfuerzo que hay que hacer para levantarse una vez que se cae muy hondo; la satisfacción que invade a una cuando consigue lo que se propone pese a las adversidades; y la fuerza y el afán de superación por alcanzar lo que puede parecer inalcanzable. Eso sin contar que, con hechos así, es cuando puedes ver quiénes son tus amigos de verdad y quiénes no lo son; quiénes quieren que estés bien y se alegran cuando ves que vas superando todos los obstáculos y quiénes dicen cosas sólo para intentar quedar bien.

Es verdad que hay que exprimir cada momento feliz, porque nunca sabes cuándo van a acabar siendo recuerdos un tanto dolorosos, pero tampoco es bueno vivir así, porque la angustia se apodera de tu alma y, al final, acabas por no disfrutar de esos momentos. No es bueno olvidar esos días en los que te alegras por tomar unas cañas con tus amigos, pero tampoco es bueno estar con ellos cada hora porque entonces no serán felices del todo. Simplemente vívelos y alégrate por haber tenido el privilegio de haberlos vivido en compañía de gente que te quería y te apreciaba. No sientas pena y deja que esa felicidad tan simple te llene por completo.

Tampoco permitas vivir en el pasado. Pasa página, conoce a otra gente, vive tu vida y mira las cosas desde otro ángulo. No olvides tu pasado, pero piensa que el pasado es eso mismo, pasado. No vivirás el presente si tu cabeza sigue anclada en el pasado.

Puede parecer muy fácil decirlo, porque más difícil es llevarlo a la práctica. Sobre todo cuando todo ha cambiado drásticamente y no sabes qué rumbo tomar. Muchos ya sabéis que he pensado, dicho y hecho muchas cosas que, actualmente, no me siento orgullosa. E incluso a unos pocos os admití que tenía un problema y otros muy poquitos también sabéis que estaba mirando clínicas para ir al psicólogo. Estuve en shock mucho tiempo; con una carga muy grande sobre los hombros, una carga que no me correspondía; renuncié a muchas cosas (como salir por ahí con mis amigos) y tuve que crecer muy rápidamente, ejerciendo roles que me costaron asumir; con pesadillas que me impidieron dormir bien durante mucho tiempo; y, para más inri, sabiendo que no era la única que estaba sufriendo por la pérdida. Tuve que demostrar que era fuerte por ser la mayor. Creo que eso fue lo que más me dolió. El hecho de tener presente que no podía mostrar en mi propia casa cómo estaba realmente porque “había otros que lo estaban pasando mal” me dejó completamente hundida. Tuve que cargar con culpas que no eran mías, solo por el mero hecho de estar en el peor lugar en el peor momento, solo por haber sostenido a mi madre mientras se moría. Por culpa de esas cargas, estuve bastante tiempo pensando que se murió porque no pude hacer nada para evitarlo. Con esto no busco ni compasión ni nada por el estilo. Con los años aprendí que era algo que simplemente pasó y que tuve la suerte de estar ahí (al principio pensaba que era mala suerte, por haber presenciado todo lo que vi, pero últimamente estuve pensando que tampoco fue tan mala suerte, ya que tuve la oportunidad de vivir con ella sus últimos momentos felices y vi por última vez su sonrisa el mismo día que, tal y como dije hace tiempo, “la rosa más bella del jardín se marchitaba”).

Ha sido un camino doloroso, pero he de confesar que no me arrepiento de haberlo andado. He aprendido a ser fuerte, a superar los problemas, a vivir cada momento, a apreciar aún más a las personas que quieren formar parte en mi vida y, sobre todo, a alabar a todos los que me han aportado un poquito de ayuda para poder caminar este sendero que ha dejado cicatrices.

Nunca sabré cómo se sentiría mi madre si viera en qué persona me he convertido, pero quiero pensar que estaría orgullosa. Pero lo que realmente me importa es que comparo la yo que era antes con la yo actual y, aunque el cambio ha sido enorme, creo que hice lo correcto. Por lo menos tengo la conciencia tranquila y he conseguido rehacer mi vida: tengo mi propia casa, un trabajo, salud y mi propia familia (aunque haya más animales que personas, pero bueno, eso me da igual).

Y, aunque no esté presente, sé que ella también ha aportado su grano de arena para que consiguiera llegar hasta donde estoy ahora. Sus palabras, su sabiduría y su filosofía de la vida me han guiado desde bien pequeña. 

La última foto que nos hicimos las dos juntas

Es triste que no esté, pero gracias a su ausencia y a sus enseñanzas, me he convertido en lo que soy y, aunque hay algunas cosas de mí que debo pulir, estoy bastante orgullosa de cómo soy, de cómo he afrontado la situación y de mi visión de la vida. He aprendido cosas que no podría haber asimilado de otra manera y que me han fortalecido.

Y todo ha sido gracias a aquellas personas que, en su momento, estuvieron ahí para apoyarme y que me escucharon simplemente porque querían hacerlo; no porque se sintieran obligados ni nada por el estilo, sino porque querían que me sintiera más desahogada y mejor conmigo misma. Y, sobre todo, por la educación que recibí, por las palabras que solo una gran amiga podía haber dicho en un momento de adversidad. 

Muchas gracias por todo, mami.

lunes, 6 de febrero de 2012

He comenzado el año pisando fuerte.

Sigo en mi puesto de trabajo, dándolo todo cada día. Ahora no sólo resuelvo incidencias de los lusers que trabajan en las revistas del corazón, sino que también doy soporte a esta misma empresa y me han encargado que prepare plantillas para cuando tengamos que resolver incidencias de Cloud.
Por lo que parece, la jefa está muy contenta conmigo: ya me dedica palabras amables y se nota que la salen de ella, no como a otras personas, que dicen cosas agradables para quedar bien. He de confesar que mi jefa, antes, me daba mucho miedo, pero con el tiempo me he dado cuenta de que es buena persona. Me recuerda a una profesora que tuve y que, incluso ahora, la tengo devoción (a ver si consigo pasarme para visitarla): ambas son muy serias y exigentes, quieren que todos los que estén por debajo lo den todo; que pueden parecer ogros y tal, pero que en el fondo son como terrones de azúcar.
Aunque llevo aquí casi siete meses no he tenido la ocasión de conocer a más compañeros de la oficina, principalmente porque una de las cosas negativas que tiene mi curro es que jamás puede estar la “centralita” sola (atendemos por remoto), y en esta planta no hay casi nadie (un compañero, otro que en teoría es nuestro compañero pero no hace nada, dos o tres que no son muy parlanchines, mi jefa y, a veces, el jefe de mi jefa, que es otro encanto de persona). Pero bueno, ahora que también atiendo a los de arriba, pues he empezado a conocer a gente… no a muchos, pero bueno… por algo hay que empezar, ¿no? Además, hay que tener presente que no soy de las que entablan conversación así sin más (ya lo sabéis), pero es lo bueno que tiene este curro: que me está soltando.
Lo único que echo en falta es tener algún compañero que esté zumbado, que le guste algunas cosas que me gustan a mí, para poder hacer un poco el payaso y que esto sea un pelín más agradable. Pero bueno, tampoco pasa nada.
Con respecto a mis propósitos para este año, puedo decir que me he apuntado a un curso de inglés. Hice el examen inicial y me metieron a nivel avanzado, así que no creo que sea un curso demasiado bueno jajaja.
Por escrito fallo alguna que otra vez, pero el bloque de listening… puff… es que no me entero de nada… Bueno… puede que entienda alguna que otra palabra, pero la parrafada que me leen… pues como que no. Pero bueno, voy a seguir insistiendo porque tengo ganas de aprender.
Esta sed de conocimientos no queda saciada del todo: me he apuntado a dos cursos más: uno de Twitter en plan marketing y a otro de Desarrollo de aplicaciones para iPhone, iPad, iTouch y Android. Del primer curso he aprendido algunas técnicas para explotar Twitter, así como algunas herramientas muy chulas que ni sabía que existían. Con respecto al otro curso, pues ya he entregado la primera práctica. El profesor explica bastante bien y pinta todo muy bien.
Aún tengo en mente algunos proyectos, y que parece que van a salir adelante. No ahora. Pero saldrán. De momento, estoy haciendo pruebas para tener un punto de vista más realista y he llegado a esta conclusión: será una matada, pero se puede hacer.
He desempolvado la Wacom y he recuperado las ganas de dibujar, gracias a un chaval llamado Alejandro (le conocí a través de un grupo muy majo de FB que me agregó Ransil) que pasó una página web con modelos para aprender las proporciones y los ángulos. Estoy con un dibujo de una chica sentada. De momento me salen trazos muy gruesos, pero ya por lo menos parece una persona y no un feto mal nacido XD. Lo que pasa es que también soy idiota y en vez de hacer dibujos simples voy y me complico la vida, cogiendo poses un poco difíciles, con ropas y peinados raros. Pero bueno, así soy yo.
En casa las cosas siguen más o menos igual: el vecino sigue molestando con música pagana (pagana, gitana o rara, como lo queráis llamar, vamos, que dicen cosas sin sentido con una pandereta y bongos), y ya tuve un encontronazo con ese señor y también le he puteado alguna mañana por haberme dado la noche con series o películas raras a todo volumen (por todo volumen me refiero a picos de 60-70 db) a las tantas de la madrugada. Los peques siguen bien, igual de trastos y cariñosos que siempre.
Ezio se está volviendo muy listo: pide que le mimes y que juegues con él; y cuando le vas a acariciar te lame como muestra de agradecimiento o levanta la cabeza porque no puede esperar. Es un encanto de criatura.
Amy, por otro lado, está siendo muy lista, ya que se escaquea cuando hace alguna trastada y ya sabe escaparse bien. Se hace de rogar cuando la intentas mimar, pero cuando se deja, te das cuenta de que lo estaba deseando. Al igual que Ezio, también pide, pero ella lo hace con cosas prácticas, como comida, agua o que le subas la persiana para cotillear lo que hay en la calle.
Y nada, por lo demás todo igual: aún me cuesta creer que todos mis esfuerzos están dando su fruto.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

En primer lugar me gustaría disculparme por haber estado tanto tiempo sin dar señales de vida por el blog. He estado muy ocupada y apenas he tenido tiempo ni para respirar.

Bueno, como estamos a finales de año, toca reflexionar acerca de los acontecimientos vividos durante todo el año.

Este año, en general, ha sido mucho mejor que el año pasado (aunque eso no significa que haya tenido momentos duros). Ya, para empezar, he conseguido cumplir mi gran objetivo: conseguir un trabajo estable e independizarme. Llevo cinco meses independizada y trabajando desde marzo (aunque se acabó el proyecto en IBM, conseguí otro trabajo aquí, en Uniway, dando soporte técnico para arreglar las chapuzas que hacen los que escriben revistas del corazón).

Vivo en una casa propia (bueno, de alquiler, pero bueno… ya me entendéis) con mi Axiarel y mis tres pequeñines (mi hámster Excalibur y mis gatos Amy y Ezio) y mentiría si dijera que no me considero la mujer más feliz del mundo. Llevaba deseando este momento desde hace muchos años y, después de tanto sacrificio, he conseguido alcanzar mi sueño.

Y si a esta sensación la sumamos el placer que sientes cuando tienes un trabajo que te gusta (y que has estudiado para elaborar esta labor) y que te felicitan porque les gusta cómo estás desenvolviéndote… Vamos, es que tengo ganas de comerme el mundo.

He pasado mi primer año con las vacunas y he de decir que ha sido mi mejor inversión, ya que, por fin, he podido salir a la calle sin miedo a que me dé un ataque de asma en plena primavera; y he podido ir al Retiro y a parques que estaban florecidos. He podido empezar a correr y me siento genial. Encima, los médicos me han dicho que, aunque tengo que estar con las vacunas durante dos años más, nunca más tendré alergia. E incluso ya puedo correr (eso sí, antes me tengo que inyectar un poco de ventolín, pero bueno). Así que genial.

Sigo sin poder apuntarme a inglés, pero ya he visto un cursito bastante majo que seguramente haré cuando tenga un pelín más de tiempo. También quiero apuntarme a clases de dibujo (aunque, de momento, estoy tirando con el Art Academy, que no es lo mismo, pero menos es nada…) y me gustaría retomar la escritura.

Durante este año he aprendido una lección bastante importante: la gente no es como era antes. Ahora todos van un poco bastante a su bola, sin preocuparse por nada ni por nadie que no sea él mismo. Pero bueno, así es la sociedad: cada día más gilipollas.

También he aprendido que solo las personas sensatas son capaces de entender que cuantas más responsabilidades tienes, menos tiempo libre tienes. Menos mal que aún hay algún sensato a mi alrededor…

Y por último me gustaría agradecer a todos lo que han hecho algo por mí durante este año: a los que me han dado apoyo, a los que se han alegrado de verdad por haber conseguido mi sueño, a los que han estado ahí cuando más lo necesitaba y, sobre todo, a los que me han hecho ver que hay personas muy idiotas en este mundo y a los que me han dado motivos para no convertirme en ermitaña por perder la fe en la humanidad.

Sí, es curioso que dé agradecimientos a personas que han hecho algún mal, pero tal y como se dice normalmente “lo que no te mata te hace más fuerte”. Creo que está bien conocer de vez en cuando a gente que hace daño, ya que no solo te hace aprender de los errores y creces como persona, sino que, inconscientemente, te conviertes en alguien un poco más madura y responsable.

En fin, como digo siempre: “Cada uno hace con su vida y con su cuerpo lo que quieran”.

Y nada, lo dicho, que tengáis unas felices fiestas y una buena salida y entrada de año.

miércoles, 29 de junio de 2011

Vuelvo a tener curro.

Esta vez como "helpdesk" (vamos, que hago las funciones de helpdesk, pero en este sitio no lo llaman así). Tengo ganas de comenzar, pero, ahora que lo pienso fríamente... me va a tocar tratar con lusers del tamaño de catedrales, por lo que tengo que empezar a controlar mi paciencia, pero bueno... he tenido experiencias y he tratado con gente peor, así que no creo que me suponga demasiado problema...

Al tener un sueldo un pelín mayor, y gracias a todo el dinerito que he estado ahorrando, también puedo lanzar otro comunicado (que algunos ya sabíais): Carlos y yo nos vamos a vivir juntos. Ya estamos mirando pisitos y tenemos muchas ganas de comenzar una vida los dos (y no, no habrá bodas, ni churumbeles ni nada parecido, así que ahorraos los comentarios XD).

Todos los esfuerzos por fin dan sus frutos. Siento como si estuviera en una nube: plena, feliz y orgullosa de no haberme hundido pese a todos los golpes que he recibido. Aunque no estaré del todo satisfecha hasta que deje la maleta en mi nuevo piso.

martes, 28 de junio de 2011

Oficialmente, ya no trabajo para IBM. Resulta que al final el proyecto no ha salido como esperaba, por lo que a todos (salvo a tres para mantenimiento) nos han puesto de patitas en la calle.

Mentiría si dijera que me da igual, porque, la verdad, estaba muy bien en ese sitio. Vale, el trabajo era agotador, era una auténtica mierda que no me pagaran las horas extra y tal, pero por lo menos he tenido compañeros muy amables y muy majos (salvo dos, y alguno más con el que no he tratado demasiado porque estaba sentada en el quinto culo del mundo). No es peloteo, simplemente he sentido desde el principio que formaba parte del equipo. Cuando uno de nosotros se enteraba de algo, al momento se lo comunicaba al resto y, entre nosotros, se respiraba un buen ambiente. Vamos, que me he sentido muy cómoda en ese sitio pese a todo. Espero que sigamos en contacto y que quedemos alguna vez.

Por lo demás, sigo con ganas de cumplir mi objetivo de una vez por todas. Es por eso que ya he hecho varias entrevistas y en dos ocasiones he superado la fase del “primer contacto” y ya he hecho entrevista con los jefes que tendré.

Sigo conservando la esperanza. En algún momento las cosas irán para mejor. No me voy a rendir tan fácilmente, y menos teniendo un objetivo bien claro. Cada vez estoy más cerca y no me voy a dar por vencida. ¡Lo pienso conseguir!

Row, row, fight the powah!

sábado, 23 de abril de 2011

Poco a poco mi vida va tomando la forma que quería. Tengo un trabajo en el que voy a tener bastantes responsabilidades, voy a empezar a estudiar inglés, conozco a más y más gente simpática y agradable… Siento que cada vez estoy más cerca de la felicidad absoluta y plena. Sólo hay que dejar que pase el tiempo…

Hace un mes y medio que trabajo en IBM y, aunque el trabajo sea agotador, ya apenas tenga vida social porque llego a casa casi cuando recogen las calles y todos los días llegue a casa con dolor de cabeza y pesadez, estoy contenta. Contenta por trabajar en algo que me gusta, en algo en el que siempre estoy aprendiendo cosas nuevas y rodeada de gente maja (la gran mayoría de mis compañeros lo son, aunque es imposible evitar a los dos rancios que son bordes no, lo siguiente).

Hace unos días recordé uno de mis múltiples sueños de la infancia: ser directora de IBM. No pude evitar reírme, ya que una parte de ese sueño se está cumpliendo: trabajo para IBM. Y parece que esto sale adelante… Espero que de verdad el proyecto siga adelante y se mantenga durante mucho tiempo porque me gusta este ambiente.

Y también espero que, en un futuro que cada vez está más cerca, pueda compartir mi felicidad con todas las personas que me han apoyado tantísimo.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Si dijera que este año ha sido la bomba estaría mintiendo. Me despidieron sin ningún tipo de explicaciones en mi curro, no me llaman para ninguna entrevista, tuve una discusión muy fuerte que casi cambia el rumbo de mi vida por completo, renuncié a una de mis grandes pasiones por culpa de uno que no paraba de tocarme las narices con sus críticas destructivas (escribir es uno de los hobbies que he estado conservando desde los 15 años y lo que no voy a consentir es que alguien que tiene muchos humitos me toque las narices con sus gilipolleces y me jodió muchísimo renunciar a todo por culpa de ese individuo… que me haya tratado con tanto desprecio y con tanta falta de respeto… y eso que en teoría éramos compañeros… pues mira, si quiere ir por la vida insultando y luego hacerse el inocente, pues allá él, pero eso no significa que permita que alguien como él me pisotee y diga lo que le dé la gana sobre mí porque no se lo pienso consentir, ni a él ni a nadie), se rompió mi sueño de independizarme a principios de este año que llega y, por si fuera poco, he perdido a la que ha sido mi segunda madre: mi queridísima abuela.

Han sido golpes duros. Durísimos. He acabado llorando, deprimida, desganada y notaba que poco a poco me iba hundiendo como me había pasado cuando falleció mi madre. Y eso que me juré que jamás iba a estar tan mal. Nunca. Y por todo lo que se ha ido acumulando, he estado a punto de retroceder y echar por tierra todos los méritos y mis esfuerzos por salir a flote pese a las dificultades.

Afortunadamente, no acabé en ese pozo oscuro y solitario, ese lugar sombrío donde me refugiaba para no sentir pena ni dolor. Y eso ha sido gracias a tres cosas:

  1. El apoyo que me habéis dado todos: Carlos, Alicia y todos los chicos y chicas de mi TL de Twitter, y vuestros intentos para sentirme mejor. Me siento afortunada de conocer a gente tan maravillosa como vosotros y espero algún día conocer en persona a los que me faltan por desvirtualizar, y al resto, pues a ver si nos vemos otra vez y nos vamos de compras y vemos pelis, como con la Quedada Ghibli.
  2. La famosa hoja que me dejó mi madre. Esa en la que explica con frases cortas qué es la vida.
  3. Mis abuelos. Dos grandes ejemplos de lucha. Ella ha demostrado durante toda su vida que no hay que rendirse nunca y hacer lo imposible para seguir adelante. Él, que con coraje y fuerza se puede llegar a hacer lo imposible.

No queda otra más que levantarse y seguir andando. El camino seguirá lleno de piedras y de agujeros. Me caeré más veces, me volverán a doler las heridas. Pero esas heridas se cerrarán con el tiempo. Eso sí, quedarán cicatrices, marcas de guerra o como lo queráis llamar. Son huellas que iré dejando y que, pasado un tiempo, me harán más fuerte (o eso espero).

Sé que hay gente que espera que me hunda o que todo me vaya mal, pero siento decirles que eso no va a poder ser. Soy muy cabezona, tanto para lo bueno como para lo malo, una insistencia heredada tanto por parte de padre como por parte de madre. Las cosas me van mal ahora, pero estoy segura de que en un futuro cada vez más cercano, todo me irá de fábula: tendré un apartamento, montaré fiestas padre (no, orgías no) y volveré a ser mileurista. Me iré de viaje a Roma, a Eurodisney, a Grecia, a Austria y a Japón. Seré feliz al lado de mi novio y tendré una vida que la va a envidiar hasta la más sucia de las ratas.

Por eso, me siento fuerte. Sigo insistiendo echando CV, estoy escribiendo en Tiempo Bala y estoy con otro proyecto: Una de palomitas (vale, tengo ganas de retomar lo que dejé, pero es algo que, de momento, no va a poder ser) e intento poco a poco redirigir mi vida. Sigo teniendo fuerzas para cumplir mi gran promesa y no voy a renunciar a ella nunca, y con eso es más que suficiente. Y más ahora que, en cierto modo, mi abuela ha recibido una carta que la escribí, expresando todo lo que me había hecho sentir durante todos estos años.

Pese a todo, creo que este nuevo año no será tan duro como el que abandonamos. Quiero pensar que la situación, en general, mejorará.

Muchas gracias por leer y felices fiestas.

domingo, 12 de diciembre de 2010

La vida es una suerte, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es bienaventuranza, saboréala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un desafío, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózalo.
La vida es misterio, descúbrelo.
La vida es una promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, véncela.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es una aventura, vívela.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es felicidad, merécela.

El último escrito que me dejó mi madre, de su puño y letra. El texto, según tengo entendido, es de Madre Teresa de Calcuta.